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Tortugas marinas
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Amenazas 1. Captura incidental con redes pesqueras La captura incidental de tortugas se da por la utilización de redes de cortina, usadas por los pescadores artesanales para peces costeros como la cabrilla, tollo y la raya. Es costumbre de los pescadores artesanales de aprovechar de las tortugas capturadas accidentalmente y no de liberarlas, sabiendo que este aprovechamiento es ilegal. Además existe una evidente intencionalidad para su comercio, tal es así que dentro de los aparejos de pesca, se tiene una red llamada "red tortuguera" la cual se usa específicamente para la captura de estos animales. Debido a esto es difícil trazar el límite entre una captura accidental y una pesca o caza dirigida. 2. Captura incidental con palangres Un palangre es una línea de uno a setenta kilómetros de largo suspendida de boyas y de la cual cuelgan, a intervalos regulares, anzuelos con carnada, unos 10.000 por línea. La captura accidental o incidental es la mayor amenaza para las tortugas marinas. La pesca comercial con palangre del Atún, Pez Espada y otras especies similares hace que se capturen anualmente hasta 200.000 tortugas Caguama y 50.000 tortugas Laúd, una proporción muere en la captura. En el Pacífico, advertimos que la población de hembras anidadoras de tortugas Laúd ha disminuído de 90.000 en la década del ochenta a alrededor de 2.000 en la actualidad. Para reducir la captura de tortugas se puede usar un anzuelo en forma de "círculo" notándose una fuerte reducción en la mortandad de tortugas. El nuevo anzuelo es superior a los actuales en forma de "J", ya que las tortugas pueden tragar estos últimos o quedar enganchadas en ellos, con la consiguiente asfixia o sangrado interno. Los anzuelos circulares, en cambio, reducen las posibilidades de que las tortugas se los traguen, y resulta más fácil soltarlos cuando se enganchan. En muchos casos, el nuevo anzuelo también
ha traído como resultado mayores capturas de Pez Espada. La tecnología
es económicamente rentable y además, deja libres anzuelos
para el Atún, Pez Espada y otras especies. El pez al ser atrapado
en la esquina de la boca y no en sus entrañas llega más
fresco al puerto, logrando un mejor precio para los pescadores. Si los
pescadores deciden cambiarse al nuevo sistema, no solamente estarán
ayudando a proteger a las tortugas marinas en peligro, sino que también
estarán ayudando a mejorar su propia situación financiera El costo del cambio en tecnología no es grande, pues los pescadores constantemente reemplazan los anzuelos o los pierden en alta mar. En el caso de Costa Rica, en La Gaceta 166 del 29 de agosto del 2003 salió la resolución del Instituto Costarricense de Pesca y Acuicultura (INCOPESCA) que impuso el uso de anzuelo circular en la pesca palangrera, lo cual muestra una medida concreta del Gobierno costarricense que mitiga el daño de la pesca incidental de tortugas marinas. 3. Captura incidental en la captura de langostinos Para reducir la captura incidental de tortugas marinas durante la captura de langostinos los Estados Unidos han prohibido la importación de camarones y sus derivados capturados de maneras perjudiciales para las tortugas marinas. Esta prohibición de la importación no se cumplirá hasta que el Departamento de Estado certifique ante el Congreso, a más tardar el 1º de mayo de cada año, que el Gobierno del país pesquero ha tomado ciertas medidas específicas para disminuir la captura incidental de tortugas marinas en la pesca de arrastre del camarón, o que las condiciones de pesca en dicho país no constituyen ningún peligro para las especies de tortugas marinas. Tales certificaciones se basan en parte en las visitas de verificación que realizan a los países equipos de expertos del Departamento de Estado y del Servicio Nacional de Pesca Marítima de los EE.UU. El requisito principal del programa estadounidense para la conservación de tortugas marinas consiste en que los camaroneros comerciales utilicen dispositivos de exclusión de tortugas para evitar que éstas se ahoguen accidentalmente en la pesca de arrastre del camarón. Actualmente el Departamento de Estado de los Estados Unidos concedió la certificación a 37 países. Los 13 países que cumplen con la utilización de dispositivos de exclusión de tortugas son Belice, Colombia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Guyana, Honduras, México, Nicaragua, Pakistán, Panamá, Suriname y Venezuela. Se concedió la certificación a 24 países por tener condiciones de pesca que no constituyen ningún peligro para las tortugas marinas. Entre ellos, ocho países: las Bahamas, China, Fiji, Jamaica, Omán, Perú, la República Dominicana y Sri Lanka, así como la economía HongKong capturan camarones con medios manuales en vez de mecánicos para recuperar las redes, o emplean otros métodos de pesca no perjudiciales para las tortugas marinas. Lo que aparentemente no tomaron encuentra los inspectores estadounidenses es el aprovechamiento de tortugas capturadas por camaroneras peruanas para el consumo humano, lo cual ha sido reportado y significa una amenaza para la sobrevivencia de las especies. Dieciséis países tienen actividades de pesca de camarones sólo en aguas frías, donde el riesgo de captura de las tortugas marinas es ínfimo. Estos son Alemania, Argentina, Bélgica, Canadá, Chile, Dinamarca, Finlandia, Irlanda, Islandia, los Países Bajos, Nueva Zelandia, Noruega, Rusia, Suecia, el Reino Unido y Uruguay. Actualmente, no se ha concedido la certificación a Trinidad y Tobago ni a Costa Rica. 4. Caza ilegal En el Perú la captura ilegal de tortugas marinas se lleva a cabo durante todo el año, pero con mayor frecuencia entre los meses de Diciembre y Abril. En diferentes puertos y caletas del Perú se extraen tortugas marinas, localizándose las principales en el norte desde Punta Malpelo hasta Chimbote; en el centro desde Huacho a San Andrés y por el sur Ilo.
En el norte del País la pesca de tortugas es incidental en redes de arrastre camaroneras. En el sur existe en Pisco y San Andrés una pesca dirigida con redes agalleras de superficie con abertura de malla de 12 pulgadas y una pesca incidental en redes de superficie en los demás puertos y caletas. Un estudio llevado a cabo en Pisco en 1987 mostró una captura total de 853,181 kg. en peso total de tortuga, mientras que las estadísticas oficiales del Ministerio de Pesquería para el mismo año solo mostraron una captura de 201 000 kg. en peso total de tortuga. Actualmente las estadísticas de los desembarques de la pesquería peruana incluyen cantidades en toneladas de captura de tortugas, sin embargo, los datos son poco confiables por la falta de un control eficiente. Además, estas estadísticas no presentan la composición por especies de las capturas, ni la cantidad real de individuos capturados. El 75% de las tortugas marinas capturadas en el Perú son inmaduras. Tomando en cuenta que de modo natural sin contar el impacto humano de cada 1000 crías de tortugas marinas sólo una sobrevive para reproducirse, se puede imaginar el efecto devastador de la pesca peruana sobre las poblaciones de tortugas marinas. Si adicionamos a la mortalidad natural la mortalidad causado por el hombre llegamos a la conclusión que sólo 0,02 a 0,2 por ciento de cada 10 mil crías de tortuga alcanza la edad adulta.
Los pescadores peruanos en general están bien informados sobre el hecho que la captura de tortugas es ilegal, por eso las tortugas son raramente desembarcadas abiertamente. Mas bien se corta inmediatamente su carne y se esconde.
La carne de tortuga marina es utilizada para consumo humano directo y se comercializa a lo largo de todo el litoral mayormente en restaurantes y en mercados populares de las ciudades costeras. La caparazón es utilizada en artesanía, como lavatorios y para comederos de animales domésticos. La grasa y la sangre de tortuga son usadas como medicina popular. 5. Contaminación La contaminación que afecta a las tortugas marinas, al igual que en el caso de los cetáceos menores, está dada por la presencia de plásticos, restos de redes, boyas, costalillos, trozos de guantes y trajes de buceo; constituyendo todos estos elementos una sería amenaza para estos animales, que pueden ingerirlos por accidente, causándoles trastornos en el tracto digestivo e incluso la muerte. 6. Playas mortales En el Perú no hay playas de anidación con la excepción de un registro histórico de un nido en Punta Malpelo (Hays y BROS, 1982) en la frontera con Ecuador donde se encontró solo un embrión que fue identificado como Lepidochelys. Hasta los años 80, la mayoría de países permitía la captura de tortugas marinas y sus huevos, pero en los 90, la evidencia de que la especie estaba en declive llevó a los gobiernos a declarar vedas y dictar leyes contra esa actividad. En Costa Rica, uno de los pocos países de América que aún permite la recolección controlada de huevos, los especialistas lamentan que la situación del quelonio siga en emergencia a pesar de programas, controles y sanciones. Matar una tortuga marina o robar sus huevos puede costar al infractor más de 140 mil dólares de multa y hasta nueve años de cárcel en México, mientras en Cuba la pena son 200 dólares y en Costa Rica tres años de encierro. Sin embargo miles de tortugas marinas son todavía sacrificadas a machetazos o a golpes en América Latina. La tortuga baula o laúd (Dermochelydae coriacea) es la que sufre mayor peligro, pues su población disminuyó en México, Chile y Perú. Se cree que si sigue el ritmo de exterminio, en diez años podría desaparecer". En 1992 llegaban a Costa Rica entre mil y mil 500 baulas, pero en 2003 el registro bajó a sólo 52 ejemplares. Cuba, que reclama el cese de la veda mundial a la venta de caparazones de la tortuga carey (Eretmochelys), es casi el único en el mundo que reporta aumento de la anidación de tortugas en sus playas. La isla guarda en depósitos 7,8 toneladas de caparazones de carey, recogidos entre 1993 y 2002. Aunque Cuba pugna contra la veda, mantiene bajo férreos controles su manejo, así como el de otras especies delicadas. La ley indica que quien viole las normas de conservación de tortugas, deberá pagar multas de entre 15 y casi 200 dólares. A las especies baula y carey se suman las tortugas lora (Lepidochelys kempii), caguama (Caretta caretta), golfina (Lepidochelys olivasea), verde (Chelonia mydas), prieta (Chelonia agassizii) y kikila o plana australiana (Natator depressus). Venezuela también prevé multas y cárcel, y desde 1996 mantiene en veda la captura de tortugas marinas. No obstante persiste el comercio ilegal de la especie. En la zona de la península de Paraguaná, en el noroeste venezolano, frente a las Antillas Holandesas, se capturan al menos 200 ejemplares al año, indican las denuncias. En casi todo el continente, los gobiernos aducen no tener suficientes inspectores para proteger a las tortugas, pero afirman estar haciendo lo necesario contra la extinción de la especie, que desde hace miles de años tiene en las playas de la región sus sitios preferidos para desovar. Los gobiernos ponen acento en programas de ecoturismo, de educación de pescadores y de reducción de la demanda de carne y huevos.
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